miércoles, 27 de julio de 2016

La paternidad no tiene sentido

La paternidad no tiene sentido. Es mi conclusión después de un mes exacto de ser papá y después de años de desear serlo. Y me da mucha tristeza llegar a esa conclusión tan incendiaria.


¿Recuerdan el "Ya mero te toca"? Pues ya me tocó, y doble. Llevo un mes cuidando a 2 chamacos, mocosos (bueno, ya no, gracias a su pediatra), gastando en ellos todo mi dinero, cambiando pañales, lavando platos, recogiendo juguetes (mi esposa agregaría que lavando ropa), durmiendo menos, aguantando berrinches, estableciendo límites y haciendo claras las consecuencias. Dejé de hacer ejercicio, de leer, de ver televisión, de botanear entre comidas, de echarme en la cama al llegar del trabajo, de ir a fiestas muy nocturnas, de dormir hasta tarde los fines de semana. Y lo que falta.

Es cierto que mis hijos son cariñosos y besucones, pero pues ya tenia a mi esposa para que me de besos y cariñitos. ¿De esto se trata ser papá? ¿Por qué nadie me aviso? ¿Dónde quedaron mis amigos, eso que te dicen la neta, que te hablan derecho, sin medias tintas? ¿Los que te aconsejan con sabiduría, que no te dejan meterte en unas broncas sin salida? ¿Dónde?

Repito, la paternidad no tiene ningún sentido, es lo más absurdo que he visto, porque ¿cómo puede uno cambiar una vida bastante cómoda por todo lo que ya mencioné? ¿cómo alguien en su sano juicio estaría dispuesto a perderse una cantidad enorme de placeres por empezar a vivir una infinidad de angustias y preocupaciones?
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No se si es el instinto de perpetuar la especie (lo dudo) o la necesidad egoísta de realización, tal vez algún gen de locura colectiva o quizá una cuestión cultural impuesta en el heteropatriarcado desde hace milenios,lo que justifica este absurdo Pero la vida está llena de absurdos y mi vida es un absurdo en este momento. Sólo sé que justo ahora no puedo imaginarme haciendo otra cosa mejor que ser papá y que lo verdaderamente absurdo de este momento es que no deseo estar en otro lugar ni en otro momento que aquí y ahora celebrando el primer mesiversario de mi paternidad.

Mi paternidad no tendría sentido si no fuera porque le da sentido a mi vida. Sé quién soy, a dónde voy y con quién voy. Ser papá es una de las cosas que más plenamente me hace sentirme feliz. A partir de visualizar mi paternidad como algo que me trasciende, que vale no por lo que yo hago, sino por la importancia que tiene la vida de mis hijos, por el potencial de lo que pueden ser y el respeto que todo ello se merece, es que el sinsentido deja de serlo. Sólo por ese amor tan grande a la vida de mis hijos, es que todo el drama que escribí al inicio es realmente una exageración, que se difumina frente a la infinidad de sonrisas y alegrías que he tenido desde hace exactamente un mes.

Así que aquí seguiré como papá, haciendo camino al andar...ahora con 2 más en casa.