martes, 20 de enero de 2015

Soy orgullosamente UADY

"Soy orgullosamente UADY", es lo que pienso cada vez que miro a la distancia las cosas que suceden en mi Alma Máter. Pero ese sentimiento de orgullo no me impide ver y analizar y hasta opinar sobre aquellos sucesos que afectan la vida institucional de la Universidad y el cumplimiento de sus objetivos. La huelga que hoy mantiene cerradas las puertas de la UADY es uno de esos hechos que no pueden pasar desapercibidos a mis ojos, por lo que significa en muchos sentidos.

Primero que nada respeto en todo sentido el derecho que tienen los empleados sindicalizados a promover los recursos legales a su alcance para lograr obtener algunas mejoras en sus condiciones salariales. Hasta el momento, y por lo que he visto, han respetado todos los cauces legales para iniciar la huelga, la cual creo que ha sido de los últimos recursos en la negociación del contrato colectivo (la cual inicio a principios de diciembre).
De entrada, sabemos que en las huelgas universitarias el único que pierde es el estudiante. Es muy complicado recuperar el tiempo perdido. Si la huelga no dura mucho, el temario se verá en el tiempo que le queda al semestre, "achocando" los temas, restando tiempo a las explicaciones de los profesores y al que dedican los alumnos a hacer tareas y proyectos. Si dura varias semanas, habrá que recalendarizar y ya veremos las condiciones que pondrá la propia universidad para lograr esto.
La pregunta que los observadores externos nos hacemos es si los huelguistas se merecen el incremento o tienen suficiente justificación para demandar un 10% de incremento a su salario. Y creo que ahí hay un gran problema en general en la forma en que se negocian los contratos colectivos: no se establecen compromisos medibles a través de indicadores claros de productividad.
Sin embargo, y atendiendo a los salarios que reportan que ganan los trabajadores de la AUTAMUADY (entre $2000 y $6000 mensuales más prestaciones), considero que bien vale la pena un incremento sustancial para que puedan tener una mejor calidad de vida. Tal vez esta negociación debiera verse a largo plazo, y no en periodos de un año, de tal forma que pueda planearse una mejor propuesta financiera que posibilite mejores incrementos.
Es de todos sabido que la UADY presenta problemas financieros desde hace un tiempo, aunque no sabemos que tan graves puedan ser estos. Sin embargo, el presupuesto del 2015 nos indica que más del 80% será destinado a servicios del personal, es claro que cualquier negociación en los contratos colectivos afecta de manera importante las finanzas de la institución.
Pero si sacamos cuentas, tal vez nos sorprenderíamos de lo que significa realmente el incremento a estos trabajadores. Son 767 sindicalizados, si suponemos que ganan en promedio $5,000 mensuales, nos da un gasto de $3,835,000. Un incremento de 5% significaría $191,750 al mes; es decir que significaría un gasto adicional de $2,300,000 más en el año. Considerando que la UADY tiene un presupuesto en el 2015 de $2,207,162,000, el incremento que menciono sería apenas un 0.1% del presupuesto. Tal vez si este año no se diera aumento al Personal Directivo (Rector, Directores, Coordinadores, Secretarios, etc.), los cuales ganan bastante bien y sus sueldos seguro que cubren las necesidades básicas de una familia, podría pagarse el aumento a todo el personal de la AUTAMUADY. Sería un buen gesto, muy acorde con la responsabilidad social y las necesidades de austeridad.
También hay que entender que este no es un problema que haya generado el nuevo rector, el Dr. Williams, pero él se quedó con la "papa caliente". Ya con Dájer hubo señales del grave deterioro de las finanzas, pero lograron salir avante, aunque solo haya significado patear la lata. Sin embargo, tampoco pequemos de ingenuos al pensar que Williams no sabía sobre esta situación.
No sé si el sindicato haya puesto una consideración política en la decisión de lanzar la huelga y no aceptar la propuesta del rector de un aumento del 3.4%. Pero en cualquier caso, haya sido a propósito o no, el hecho es que habrá una interpretación política en las decisiones del rector. La huelga no cae en el mejor momento, pues el rector recién ha asumido el cargo, que si bien tuvo una elección ganada por una significativa mayoría, se han escuchado muchas voces que están en contra de él, no sólo por ser una continuidad de rectores veterinarios (que eso sería lo de menos, realmente) sino por su peculiar estilo y forma de ser. Cualquier movimiento será mal juzgado por sus opositores: de débil, si termina negociando y aceptando las exigencias del sindicato; de autoritario, si no cede y prolonga la huelga demasiado. En cualquiera de los casos, el rector sale perdiendo, y estoy seguro que a él no le gusta perder.
Por otro lado, y aunque es un procedimiento válido el de solicitar que la Junta de Conciliación verifique que la huelga cuenta con el apoyo de la mayoría de los agremiados, no deja de notarse una posible precaución para no "ensuciar" el 2o informe de gobierno de Rolando Zapata el domingo pasado. ¿Cómo es posible que para poder asegurar la validez de la votación tengan que retener por horas a todo el personal agremiado en un solo lugar? Es como si cuando vayamos a votar el 7 de junio que viene, no nos dejen salir de la casilla hasta que termine la votación y verifiquen que nadie votó 2 veces o votó alguien que no estaba en el padrón electoral. ¡Hágame usted el favor!
Ojalá ambas partes tengan la suficiente disposición para el diálogo y que pongan en una balanza adecuada sus intereses grupales y los intereses de los alumnos. En cualquier caso, nosotros como sociedad, somos los que pagamos esa educación y exigimos que este problema sea resuelto a la brevedad para bien de todos.