lunes, 29 de septiembre de 2014

¡Cuántos ateos se nos han adelantado!

¡Cuántos ateos se nos han adelantado! pensé como reflexión al escuchar el evangelio del domingo pasado (Mt 21,28-32). Y no sólo ateos, también agnósticos, teístas, miembros de otras religiones y algunas personas que podrían llamarse cristianos o católicos light.

La historia del evangelio trata del padre que tiene 2 hijos a los que invita a trabajar en la viña, y uno contesta que no quiere pero se arrepiente y va a trabajar, y el otro le dice a su padre que sí va, pero no fue. ¿Quien hace la voluntad del Padre?, nos pregunta Jesús. Pues como Jesús, yo contesto que muchos ateos nos llevan delantera en el camino del Reino.
En los últimos años he tenido la oportunidad de conocer a muchos ateos y convivir de cerca con varios de ellos. A varios los considero mis amigos. He tenido también la oportunidad de tocar temas profundos, desde filosofía y religión, hasta cuestiones sociales y políticas. No en todo coincidimos, pero de todo nos enriquecemos, aprendemos y crecemos. Y lo mejor es que ninguno tiene que renunciar a sus creencias (o no creencias), porque nos respetamos con sinceridad, no con condescendencia.
En este contacto que he tenido con ellos he encontrado personas deseosas de llevar a cabo acciones para lograr un mundo mejor, más justo, equilibrado, con menos desigualdad. Y no sólo tienen deseos, muchos ya han puesto manos a la obra y se han comprometido con causas concretas, y se responsabilizan de que sus expectativas se vuelvan realidad, están trabajando por el bien común. Son personas que aman, tan profundamente como cualquier católico y hay buena fe en sus relaciones interpersonales.
Ellos han contestado al Padre "No quiero", porque sus experiencias de vida los han llevado a la decisión consciente de no creer en Dios, pero en términos concretos, están realmente trabajando la viña.
Como saben los que me conocen, tengo un interés particular por la política porque considero que es una ambiente donde se requiere urgentemente que los ciudadanos nos involucremos más, dada la situación actual de nuestro país. Y he de confesar que, cuando he tratado de promover acciones concretas en este tema, me he sentido más identificado y acompañado por mis amigos ateos que por mis amigos creyentes, aquellos han respondido mejor a las propuestas que la mayoría de mis amigos católicos.
Mientras ellos dicen "No creo", pero al final van a la viña, muchos de nosotros los católicos, seguimos repitiendo el Credo, el Padre Nuestro y el Ave María incesantemente, pero hemos dejado la viña abandonada.
A los ateos no les importa el cielo o el infierno, tienen otras motivaciones. Pero están más cerca del Reino de Dios que muchos de nosotros los católicos, lo cual me da un poco de vergüenza reconocer.
Es por todo esto que doy gracias a Dios por esos ateos que trabajan la viña. Paz para ellos, que son hombres y mujeres de buena voluntad.