viernes, 29 de agosto de 2014

Nadie quiere a los pluris

Nadie quiere a los pluris, hay un sentimiento muy generalizado en nuestra sociedad de desprecio por los legisladores, pero se incrementa para aquellos que tienen una curul plurinonimal. Y creo que ese sentimiento se lo han ganado a pulso.
Son personas que, según hemos visto, no le rinden cuentas a ningún elector, ganan sueldos que nos parecen insultantes, considerando el tiempo efectivo que laboran y los resultados que devuelven a la sociedad.
Uno de los argumentos más escuchados en su contra es que "nadie los eligió". Y en parte es cierto, nadie votó por ellos, porque su nombre no aparece en las boletas electorales. Hay muchos legisladores que han hecho carrera prácticamente saltando de curul en curul, sin haber pasado nunca por el reto de ganarse el voto de los electores. Pero el sistema electoral contempla desde hace algunas décadas esta figura, y podría decirse que en realidad, todos los que votamos, los elegimos de manera indirecta. 
La gran pregunta es ¿a quién representan estos legisladores? Si son diputados, llegan a través de las listas hechas para cada una de 5 circunscripciones en las que se divide el país para estos menesteres. Yucatán pertenece a la 3a circunscripción, junto con Campeche, Quintana Roo, Tabasco, Chiapas, Veracruz y Oaxaca. ¿Un diputado pluri de la 3a circunscripción representa a la población de todos estos estados? Difícil será que pueda tener contacto con tantas personas, dudo que esté dispuesto a pagar casas de enlace en tantas ciudades. 
Si son senadores, llegan al puesto mediante una lista única que se hace para todo el país. Más difícil es pensar que representan a toda la población de México. ¿Representan al estado de donde son originarios? En todo caso, podría decirse que algunos estados están sobre-representados. 
En fin, la conclusión es que en realidad no representan a ningún ciudadano o elector, más bien trabajan para su partido, y en todo caso, le rinden cuentas a la dirigencia del mismo, quien es quien decide la integración de las dichosas listas. 
En este momento el PRI está promoviendo una consulta ciudadana para realizarse en las elecciones federales del 2015, en la que nos preguntarán si estamos de acuerdo en eliminar a 100 (de 500) diputados y 32 (de 128) senadores pluris: una reducción del 20% y 25% respectivamente. Para muchos es un sueño hecho realidad. 
He de decir que en parte, comparto ese sentimiento de no querer pagarle a personas que realmente no me representan. Pero por otro lado, tengo ciertas dudas sobre la verdadera finalidad de esta propuesta priísta. Y es que la mula no era arisca, la hicieron.
Primero que nada, hay que regresar al fundamento de la creación de las curules plurinominales: se justificaron debido a que hace no mucho tiempo, un partido "ganaba" todas de todas, aunque no con el 100% de los votos a su favor. Aquellos partidos que tenían un número considerable de votos, pero que no les alcanzaban para ganar un distrito o un estado, no tenían legisladores en el Congreso, es decir, muchos electores se quedaban sin representación. Con los legisladores de representación proporcional (los pluris, pues) se dio voz y voto a minorías y no tan minorías de nuestro país. 
Uno de los riesgos de eliminarlos es quitarle presencia a esas minorías. Puede discutirse ahora si los partidos pequeños realmente son minorías funcionales o grandes negocios familiares, pero creo que por ahora no es la discusión de la que hablo. 
Por otro lado, con esta propuesta, se busca generar mayorías legislativas de manera más sencilla, sin menos broncas. Nada del Pacto por México ni cosas similares. El problema es que esas mayorías tenderían a formarse con un solo partido o si a caso con uno de los 3 grandes y alguno de los satélites pequeños (por ejemplo el PRI y el PVEM). 
Por ejemplo, si en la legislatura actual en la cámara de Diputados no hubiera plurinominales, el PRI solito tendría poco más del 54% de la cámara, una mayoría absoluta, para lo cual no necesitaría negociar nada con nadie, sus propuestas pasarían muy fácilmente y sus omisiones también. Hoy sólo tiene al 42% de los diputados, y eso lo obliga a negociar con el resto de los partidos, según el tipo de ley que necesiten aprobar. 
Hoy por hoy, en la ley hay una limitante, llamada cláusula de no sobre-representación y que impide a los partidos contar con un porcentaje de legisladores que sobrepase más de 8% al porcentaje de votos que obtuvieron en la elección. Siguiendo con el ejemplo anterior, el PRI tuvo alrededor del 34% de los votos, y por eso cuenta con máximo 42% de los diputados. Es probable que en la propuesta de ley que quieran presentar los priístas intenten quitar dicha cláusula, favoreciendo la posibilidad de formar mayorías absolutas unipartidistas.
Reconozco que dichas mayorías me ponen a pensar seriamente, de cualquier partido que sean, pues hasta ahora ninguno ha demostrado estar realmente comprometido con el bienestar general.
Yo creo que como ciudadanos debemos promover más los acuerdos, las negociaciones, pero no en lo oscurito, no con  compromisos como las concertacesiones. Acuerdos transparentes, de frente a la sociedad, basados en necesidades ciudadanas. Los gobiernos de coalición son una buena opción. Creo que debemos investigar más sobre esta forma de gobierno. 
¿Son necesarias entonces las curules plurinominales? Yo en general, opino que sí. ¿Cuántas son necesarias? No tengo una respuesta a esa pregunta. Es posible que la reducción que se propone ahora no llegue a alterar la posibilidad de presencia de minorías que requieren voz y voto. Sin embargo, si sólo cambiamos la cantidad de legisladores, pero el resto de las reglas sigue igual, es posible que a la larga, terminemos arrepentidos. ¿Podríamos hacer que los legisladores pluris sean un poco más cercanos a los ciudadanos? Yo creo que sí. Aquí comparto algunas sugerencias, que considero podrían incluirse en la legislación electoral:
  1. Ningún legislador plurinominal puedo ocupar una nueva curul de este tipo, sea en otra cámara o en un congreso local. Si quieres ser legislador, tendrás que someterte al poder de las urnas. No importa que no sea en una legislatura inmediata, la siguiente vez que pretendas ser legislador tendrás que ser votado.
  2. Ningún legislador plurinominal podrá ser coordinador de la bancada de su partido ni presidente de la mesa directiva de la cámara. 
  3. Las listas para ocupar curules plurinominales deberán integrarse con aquellos candidatos que no ganaron la elección. Los que tengan más votos o mayor % de votación pero que no ganaron serán los que se pongan en los primeros lugares de las listas. Así lograremos que sean conocidos por los votantes por lo menos. 
Seguro que podríamos pensar en algunas reglas más que realmente incentiven a los legisladores plurinominales a relacionarse mejor con los ciudadanos. Lo importante es que estemos informados, tratemos de ver todos los pros y los contras de los posibles cambios a nuestro sistema político-electoral y que entonces, empujemos para que se logre la opción que en conciencia, creamos que nos conviene a todos. Estos temas hay que platicarlos, debatirlos, analizarlos, compartirlos en familia y con los amigos, para escuchar otras opiniones, otros puntos de vista. Pero mejor será todavía, organizarnos para que lleguemos a acuerdos entre ciudadanos.